Membrillos

La insolencia de las mujeres jóvenes y bellas. Un sol de invierno que acaricia y una cabellera rubio oscuro. Utiliza dos sillas, una para sentarse y la otra para apoyar los pies, calzados con botas de cuero hasta la rodilla. Cierra los ojos y echa la cabeza atrás para recibir los rayos del mismo sol que fecundaba a Schreber.
No se entiende el por qué de Susana y los viejos hasta que uno no está en la peor de las situaciones.

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Los viejos que espiaron a Susana en el baño no pasarían de mi edad, seguramente. Esa es una idea consoladora en lo que tiene de agradecimiento a la ciencia -yo no me siento como ellos- pero un tanto melancólica.

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La tristeza que dejó detrás el comunismo. La he podido ver en Europa pero también en Cuba. Las casitas y bohíos de madera y palma de los campesinos frente a esos bloques de construcción a la soviética en mitad del campo, sin venir a cuento.

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Será interesante estar en La Habana durante la visita del Papa Ratzinger para ver cómo asoma a los ojos de la gente la contradicción genial del sincretismo.

 

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