Estilo de vida

ola35

 

Domingo de Ramos y procesión de La Burrina. El café se ha puesto muy ruidoso, no se puede leer y salgo al aire. La última moda son unos cacharros de dos ruedas y motor eléctrico en los que se sube la gente, pagando lo que les piden. No sirven para subir y cuando los turistas, felices de no tener que andar, intentan subir la Cuesta de la Sangre, el aparato se viene abajo. Al final quedarán como diversión para niños.

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Hubo un cura que usaba peluquín pero de un modo un tanto particular: como si fuera una boina. En verano, cuando tenía calor y las gotas de sudor le bajaban por la frente se lo quitaba, secaba con él esa parte de su cara y luego lo dejaba sobre el altar. En invierno era diferente pero también lo alzaba para saludar cuando te encontrabas con él en la calle.

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Los crímenes de escopeta son particularmente horribles. Hace unos días asesinaron con una de ellas a un matrimonio de la capital. Los destrozos que causan estas armas son tremendos, sin solución. Tuve que sacrificar a un perro valduendo, hace muchos años, que atacaba y comía a las ovejas. Cargué unas postas y yo mismo quedé espantado de lo que el disparo fue capaz de hacer.

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Me senté en la plaza con un poco de frío pero bien abrigado. Sobre la línea de torres y palacios el cielo estaba particularmente bonito y expresivo: en un fondo de azul tierno unos nubarrones color plata vieja, con los bordes iluminados por un amarillo oro que, a medida que la luz fue cayendo, evolucionó hasta el óxido de hierro.

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Hay que pedirle peras al olmo porque es capaz de darlas.

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Eso que llaman estilo de vida trata de ser dos cosas, no siendo ninguna. Es una mala imitación, como la seudo vida, de algo que vale la pena vivir. Hay quienes afirman amar la vida pero, en realidad, sólo aman el estilo.

 

 

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